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La
Bicicleta, ambientalmente perfecta
por Mario Gaviria, Profesor de Sociología de la Universidad Pública
de Navarra
Los
grandes símbolos ecologistas y medioambientales, el sol, el arco
iris, las flores o un viejo árbol tienen menos complejidad, son
menos representativos de la simbiosis entre tecnosfera y biosfera
que la bicicleta. Los símbolos extraídos de la naturaleza no recogen
los resultados de la creatividad humana.
Para
mí el emblema, el símbolo, el logotipo, la imagen simbólica de una
sociedad ecológicamente autosostenible y socialmente avanzada, ética
y ambientalmente viable no es el sol sino la bicicleta. Fácil de
producir, fácil de utilizar, fácil de aparcar, termodinámicamente
casi perfecta. La bicicleta nos da salud y libertad, nos ayuda a
ahorrar tiempo y dinero, y sobre todo nos ayuda y nos ayudará a
salvar el planeta, a evitar el efecto invernadero y el cambio climático
derivado del consumo excesivo de hidrocarburos.
Nuestra
creatividad debe orientarse a impulsar las posibilidades de la utilización
de la bicicleta especialmente en el entorno urbano y especialmente
en los países desarrollados que son los que realmente despilfarran
el petróleo y contaminan el ambiente.
Por
eso prefiero hacer propuestas concretas para conseguir unas ciudades
más limpias, más seguras, menos ruidosas, más cordiales, más humanas,
como consecuencia de la pacificación del tráfico al disminuir los
automóviles y sustituirlos por bicicletas. Veamos algunas propuestas
discutibles.
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Los argumentos a favor de la bicicleta urbana no deben basarse
sólo en una racionalidad económica (costos, beneficios), ambiental
(contaminación, ruido) o de eficacia en el transporte. El centro
de la argumentación debe ser de tipo ético, en el terreno de los
valores: Los que circulamos en bicicleta lo hacemos no sólo porque
es placentero sino, además, porque moral y éticamente es más solidario
con el resto de los seres humanos, con la supervivencia del planeta,
con las futuras generaciones, con la igualdad de los seres humanos.
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Los ciclistas urbanos debemos defender que somos gente normal,
no bichos raros y excéntricos empeñados en llevar la contraria
sino gente que utilizan un vehículo inventado hace más de 100
años y que acabará triunfando en los próximos 100 años. Somos,
pues, portadores de futuro, gente vanguardista, pioneros, creadores
de opinión y de valores. Hay que evitar que nos expulsen fuera
de la circulación con la excusa de que somos excéntricos, marginales,
etc. etc.
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Debemos argumentar a nuestra favor que los países más avanzados
del mundo socialmente y culturalmente como Holanda o los países
nórdicos tienen, no sólo una gran tradición de ciclismo urbano
sino que en ellos están creciendo la utilización de la bicicleta
y las facilidades de planificación para que pueda ser utilizada.
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Las ciudades con más tasa de ciclistas del mundo son las siguientes.
Porcentaje
de ciclistas con respecto al total de pasajeros y viajes diarios
en algunas ciudades seleccionadas: Tianjin, China (1) 77 %; Shenyang,
China 65 %; Groningen, Holanda 50 %; Beijing, China 48 %; Delft,
Holanda 43 %; Dacca, Bangladesh (2) 40 %; Erlangen, RFA 26 %;
Odense, Dinamarca 25 %; Tokio, Japón (3) 25 %; Moscú, Rusia (4)
24 %; Delhi, India 22 %; Copenhague, Dinamarca 20 %; Basilea,
Suiza 20 %; Hannover, RFA 14 %; Manhattan, Estados Unidos 8 %;
Perth, Australia 6 %; Toronto, Canadá 3 %; Londres, Inglaterra
2 %; Sydney, Australia 1 %;
Fuente: Worldwatch Institute.
(1) Porcentaje de viajes que no sean a pie.
(2) Viajes por medios de taxis pro tracción humana (Rickshaw).
(3) Porcentaje de gente que va en bici o andando al trabajo.
(4) Viajes en vehículos (en relación al número de pasajeros por
viaje).
- Hay
que reeducar, sensibilizar y convencer en primer lugar a los urbanistas
ingenieros y arquitectos que planifican el tráfico y el espacio
urbano. En segundo lugar a los políticos que deciden. En tercer
lugar, a los medios de comunicación de masas, y en cuarto lugar
a la población en general, especialmente a los conductores de
automóviles. Puede ser paradójico este orden de prioridades en
cuanto a la persuasión de nuestra argumentación y a los pactos
y alianzas posibles opero la experiencia de los últimos veinte
años nos muestra que la opinión pública está más sensibilizada
que los técnicos y los decisores públicos, luego debemos dirigirnos,
negociar y pactar con los técnicos y los políticos. Puro despotismo
ilustrado, pura tecnocracia.
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Debemos argumentar planteando la bicicleta y el tráfico urbano
de la bicicleta como una metamorfosis cultural no sólo de valores
sociopolíticos sino también estéticos. Una ciudad con muchos ciclistas
urbanos es una ciudad culturalmente, artísticamente y estéticamente
diferente, no sólo moralmente más dulce, y de eso debemos intentar
informar, reeducar a la población.
-
Se debe evitar toda pérdida de tiempo intentando convencer, combatir
o disuadir a los fabricantes de automóviles y a las publicaciones
especializadas en el motor. Los ciclistas urbanos tenemos una
lógica y unas necesidades que son moral y estéticamente incompatibles
con el automóvil pero que tenemos que compartir en el espacio
urbano y la movilidad con el automóvil.
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La pacificación del tráfico urbano y la introducción de la bicicleta
requerirá una tasa ecológica que grave al automóvil a la gasolina
y el gasoil.
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Se debería introducir una tasa en la gasolina o el gasoil urbano
que gravase a todos los surtidores existentes en las áreas urbanas
y metropolitanas que encareciese la gasolina por lo menos un 300%.
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Para los ciclistas y peatones urbanos que se comprometiesen a
realizar los desplazamientos diurnos al trabajo (exclusivamente
los diurnos y para ir al trabajo) a pie o en bicicleta se deberían
introducir unas deducciones en el impuesto sobre la renta y unas
devoluciones o un impuesto negativo en el impuesto de circulación
de vehículos automóviles.
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Por supuesto apoyamos todas las medidas relacionadas con la construcción
de carriles bici, aparcamientos de bicicletas etc. etc.
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Circular en bici debería ser visto como un placer y un orgullo
culto. Mientras no consigamos transmitir nuestros valores no aumentarán
los ciclistas urbanos. No somos pobres diablos que molestan a
los coches. Somos ángeles oxigenados, ángeles musculados con motor
de hemoglobina, pura proteína, pura vitamina.
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