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VENTAJAS
y CONDICIONANTES EN EL USO DE LA BICICLETA
AUTOMOVIL
vs. BICICLETA (2)
Ventajas
del uso de la bicicleta
Existen una serie de ventajas
en el uso de la bicicleta como medio de transporte y que
por tanto deben ser consideradas a la hora de tomar la decisión
de llevar a cabo un carril bici.
Las ventajas pueden ser clasificadas en dos grupos: aquéllas
que redundan directamente en cada uno de los usuarios del
carril bici y aquéllas de las que se beneficia el colectivo
social.
.
A)
Ventajas
directas para el usuario del carril bici:
Se incluyen en este grupo:
el coste del vehículo, mejora o aumento de la movilidad,
rapidez, menor peligrosidad y mejora de la salud.
- Coste:
El coste de adquisición y mantenimiento de la bicicleta
como modo de transporte es, para el individuo, netamente
menor que el de un automóvil; según estudios efectuados
puede oscilar entre 30-40 veces inferior.
El coste del uso para el caso de la bicicleta no es comparable
con el de ningún otro modo de transporte motorizado, puesto
que el ciclista no necesita de ningún combustible comercial.
- Aumento de la
movilidad:
La bicicleta es un modo de transporte de fácil manejo
y factible de ser utilizado de forma autónoma para un
sector de la población, que puede estar comprendido entre
los 3 y 80 años. Por una parte, en cuanto al manejo, se
estima que tan solo un 10% de la población, bien por edad,
bien por condiciones físicas, no es capaz de utilizarlo
con las adecuadas garantías de seguridad.
Aunque a partir de los 3 años, tal y como se ha citado
anteriormente, ya se puede controlar una bicicleta, no
es hasta los ocho años la edad que se estima mínima para
poder dominar su manejo y a la vez, atender a las circunstancias
y factores externos del tráfico y del entorno.
Por otra parte, hasta la edad de 10-11 años no son comprendidas
las reglas de circulación, por lo que se puede considerar,
esta edad, como límite inferior del sector de población
que es capaz de utilizar la bicicleta como modo de transporte
de forma autónoma.
En el otro extremo del intervalo teórico de edades, en
países con fuerte tradición ciclista como Holanda, se
ha constatado que la edad no es un impedimento para el
uso de la bicicleta, pues la cifra de varones mayores
de 65 años que utilizan este modo es superior a la que
corresponde a los mayores de 40 y 50 años. No hay que
olvidar que las condiciones físicas y mentales requeridas
para su manejo son sencillas y, por tanto, se conservan
hasta edades muy avanzadas.
Un hecho muy importante a tener en cuenta es que el manejo
de la bicicleta no requiere carnet o permiso alguno, por
lo que ésta se convierte en el único modo de transporte
disponible de forma autónoma para los menores de 16 años.
-
Rapidez:
Se ha constatado que para distancias de hasta 5 kilómetros
la bicicleta se presenta como el modo de transporte
más rápido en los desplazamientos puerta a puerta (incluidos
tiempos de acceso y dispersión), según puede comprobarse
en el gráfico siguiente debido a Plundt y otros en 1977,
donde se recoge el tiempo de desplazamiento urbano puerta
a puerta, en función de la distancia, para diferentes
medios de transporte.
En medio urbano puede considerarse que la velocidad
media de la bicicleta está en torno a los 12-15 km/h.
Estas hipótesis teóricas quedan confirmadas al observar
la tabla de porcentajes de desplazamientos realizados
en bicicleta en función de la distancia en kilómetros
recorrida, aportada por el Ministerio de Transporte
Alemán (BVM).
| Distancia
(Kms) |
%
del recorrido
en bicicleta |
| Hasta
0'5 |
12'9 |
| 0'6
- 1'0 |
24'1 |
| 1'1
- 3'0 |
39'8 |
| 3'1
- 5'0 |
12'6 |
| 5'1
- 7'5 |
5'7 |
| 7'6
- 10'0 |
1'9 |
| 10'1
- 15'0 |
3'0 |
| Más
de 15'0 |
0'0 |
| Proporción
de desplazamientos realizados en bicicleta en
función de la distancia en Km recorrida (año
1980) |
Si se acepta este principio, y considerando que en una
ciudad de tamaño medio (hasta 1.000.000 habitantes),
como es el caso de la mayoría de las ciudades españolas,
los viajes por trabajo, estudios o compras no sobrepasan
los 5 km, se puede deducir que la bicicleta puede ser
el modo más rápido, siempre que no se le presenten obstáculos
que le impidan desarrollar velocidades medias superiores
a los 12-15 km/h.
-
Menor
peligrosidad:
Puesto que en caso de colisión la energía de choque
depende de la energía cinética del vehículo (1/2 mv2),
es decir de su masa y la velocidad al cuadrado, la bicicleta,
dadas su masa y las bajas velocidades que suele desarrollar
de forma general, (independientemente de que existan
usuarios del ciclismo deportivo capaces de superar los
35 km/h), se presenta como un medio de transporte escasamente
peligroso, entendiendo que un vehículo lo es, en la
medida que es capaz de ocasionar un daño.
Esta ventaja del escaso peligro que presenta un modo
como la bicicleta incide, tanto en el ciclista o usuario
de este modo, como en la colectividad.
-
Mejora de la salud:
Hay también un enorme potencial de ventajas en términos
de salud, tanto para el usuario individual (ciclista)
como para la salud pública general.
La gente que hace ejercicio regularmente se encuentra
más en forma o preparada para desarrollar las tareas
diarias con menos fatiga (Hillman 1991).
El ejercicio físico lleva asociado menores ratios de
enfermedades cardiovasculares e incluso cánceres. Además,
está demostrado que contribuye al buen estado físico
y mental, y es beneficioso para los estados de stress
y ansiedad (Morris 1990, Hillman 1991 y British Medical
Association 1992).
Tal y como Hillman cita, el ciclismo es uno de los ejercicios
que mejor pueden ayudar a obtener estos beneficios saludables,
pues a diferencia de otros, puede ser incorporado a
la rutina diaria a través de viajes al trabajo, a la
escuela o por compras.
B)
Ventajas
para el colectivo social:
Se incluyen en este grupo
aquellas ventajas derivadas del uso de la bicicleta y
que repercuten sobre el colectivo social.
-
Economía
energética:
Si se comparan cifras del consumo medio específico del
transporte en bicicleta (25 kcal/v-km) en relación con
el automóvil (640-890 Kcal/v-km), el autobús (230 kcal/v-km),
el ciclomotor (170 kcal/v-km) o incluso el transporte
a pie (55 kcal/v-km), la bicicleta resulta el modo más
eficaz o de mejor rendimiento.
Stuart Wilson, en 1973, publicó el cuadro que figura
a continuación, donde se compara la eficiencia energética
de la movilidad de animales y máquinas. La eficiencia
de la bicicleta supera a todos los animales y máquinas
considerados en el cuadro. La eficiencia energética
de la movilidad de animales y máquinas

(la bicicleta
es más eficiente que cualquier otro
vehículo o animal)
|
En consecuencia, desde el punto de vista de ahorro energético,
la bicicleta es el sustituto ideal en los transportes
urbanos, en los que la congestión, la falta de espacio
y los costes del carburante, impiden una motorización
ilimitada.
Los ahorros energéticos totales deberán incluir todos
los obtenidos en las distintas fases que transcurren
hasta que se posibilita el movimiento, es decir, desde
la fabricación del vehículo, hasta la gestión de sus
residuos, pasando por las inversiones que hay que abordar
para llevar a cabo la construcción de un carril bici
y su gestión.
En lo que se refiere a la inversión en acondicionamiento
de la red viaria para la infraestructura ciclista, hay
que tener en cuenta que, aunque se tengan que hacer
obras de acondicionamiento, en muchos casos es posible
utilizar infraestructuras existentes artificiales (carreteras,
calzadas, vías de ferrocarril abandonadas) o naturales
(ríos, canales, caminos existentes). Además, los costes
de conservación y rehabilitación de un carril bici siempre
serán inferiores a los que origina la red viaria para
los vehículos motorizados.
Como ratios se puede considerar que el coste de 1 m2
de calzada para vehículos motorizados es 3 veces superior
al coste de 1 m2 de carril bici.
-
Conservación del medio ambiente:
La bicicleta siempre es un modo de transporte más respetuoso
con el medio ambiente que cualquier vehículo motorizado.
En correspondencia con el escaso consumo energético,
las emisiones contaminantes de la bicicleta son muy
reducidas en relación a las producidas por otros vehículos
motorizados.
Un ejemplo claro se tiene en el ruido. El provocado
por la circulación ciclista es despreciable, comparado
con el producido por el transporte motorizado.
-
Ocupación
del espacio:
Aunque las condiciones en las que se producen los movimientos
hacen muy difícil llegar a dar cifras definitivas del
espacio ocupado por la circulación de bicicletas, en
relación con el ocupado por la circulación de automóviles,
éste es obviamente muy inferior para la circulación
de las bicicletas.
Como orden de magnitud, se puede considerar que una
persona necesita aproximadamente 10 veces más superficie
con el coche que con la bicicleta. Un vehículo a 50
km/h requiere 50 m2 de calzada y 15 m2 de aparcamiento,
en total 65 m2. En cambio una bicicleta circulando a
15 km/h requiere solo 5 m2 de calzada y 1,5 m2 de aparcamiento
en total 6,5 m2.
Condicionantes
del uso de la bicicleta
Los factores que condicionan
el uso de la bicicleta y que, por tanto, inciden de forma
negativa en la decisión de llevar a cabo un carril bici,
pueden ser agrupados en los relacionados de forma directa
con el ciclista, - fundamentalmente orografía y clima,
aunque existen otros como la capacidad de carga, el riesgo
al accidente y al robo del vehículo que también tienen
su importancia -, y los derivados del propio desarrollo
de la ciudad, considerando en este grupo los debidos al
modelo urbano, al modelo de transportes, a la gestión
del tráfico y por último a los condicionantes culturales.
A)
Relacionados
con el ciclista
Dentro de este grupo se
deberán analizar fundamentalmente los factores orografía
y clima, pues a priori, parecen los más influyentes en
la decisión de usar la bicicleta como modo de transporte.
-
Orografía:
Dado que el desplazamiento en bicicleta se efectúa gracias
al esfuerzo físico desarrollado por el ciclista, las
variables físicas, como las distancias y las pendientes,
son fundamentales a la hora de implantar un carril bici.
Las distancias que parecen razonables de recorrer en
un desplazamiento en bici son difíciles de cuantificar,
puesto que dependen del motivo del desplazamiento. Es
evidente que existe un umbral físico por encima del
cual la bicicleta no tiene posibilidad alguna.
Basándose en la tabla aportada por el Ministerio de
Transportes Alemán de porcentaje de desplazamientos
realizados en bicicleta en función de la distancia recorrida,
recogida en el apartado 2.1.1, se observa claramente
que para distancias superiores a los 7 km, el uso de
la bicicleta es meramente simbólico y a partir de los
15 km puede considerarse nulo.
En cuanto a las pendientes, es obvio que las bicicletas
pierden potencialidad cuando se trata de topografías
quebradas. Un ejemplo en el que se constata este hecho
es Alemania, donde en las áreas de mayores pendientes
hay un 20% menos de bicicletas en el reparto modal.
Como se recogerá más adelante en el apartado de características
geométricas y según todas las fuentes consultadas, para
mantener cómodamente velocidades de 15 km/h con pavimentos
en buen estado, los carriles bici no deberán incluir
tramos de más de 4 km con pendientes superiores al 2%,
o tramos de más de 2 km con pendientes superiores al
4%, aunque en determinados casos puntuales puedan admitirse
pendientes mayores del 5%, pero siempre para distancias
cortas o situaciones especiales.
-
Clima:
Evidentemente las condiciones climatológicas inciden
de forma directa en la elección del modo de transporte.
En zonas donde la incidencia de la lluvia, la nieve,
el hielo, el granizo o los vientos fuertes sea importante,
se deberá tener en cuenta que el uso de la bicicleta
siempre será menor.
En cualquier caso, y aunque la incidencia de estos factores
es difícil de valorar, estudios y encuestas han comprobado
que suelen ser sobrevalorados por los no usuarios de
las bicicletas. Además, siempre se pueden tomar medidas
que palían estos condicionantes, desde soluciones particulares
como la ropa a utilizar, hasta soluciones colectivas,
como la protección de los carriles bici frente al sol,
al viento y a la lluvia mediante arbolado u otros medios.
Un ejemplo de lo anteriormente expuesto se refleja en
los resultados de las encuestas efectuadas en Alemania
sobre las razones de las personas que no utilizan este
medio de transporte, en el marco de la distancia umbral
de 5 km.
| Razones
de no utilizar la bicicleta |
Porcentaje |
| Demasiado
lenta |
19'9 |
| Demasiado
peligrosa |
4'5 |
| Demasiado
incómoda |
3'6 |
| Mala
imagen como ciclista |
1'4 |
| Climatología |
1'3 |
| Peligro
de robo |
1'3 |
| Deterioro
de la ropa |
1'0 |
| Otras
razones |
1'6 |
En lo que al clima se refiere, se puede observar la
poca incidencia que tiene para los encuestados, y esto,
teniendo en cuenta que Alemania es un país sometido
a un clima mucho más riguroso que el clima de la mayoría
de las ciudades de nuestro país.
A continuación se detallan otros condicionantes como
el riesgo, la capacidad de carga y la posibilidad de
robo, que también inciden de forma negativa sobre el
ciclista.
-
Riesgo:
Es un hecho conocido que el ciclista es, junto al peatón
y el motociclista, el grupo más expuesto en el tráfico.
La bicicleta no es tan segura como el automóvil, desde
el momento en que su estabilidad sólo está garantizada
en movimiento, gracias a su desplazamiento giroscópico.
Por otro lado, el ciclista no está protegido por la
chapa del automóvil, de manera que cualquier impacto
tiende a “deformarlo” directamente.
Los cuatro factores que determinan el riesgo son:
a) El conductor (ciclista)
b) El vehículo (bicicleta)
c) El pavimento (carril
bici)
d) La meteorología
a) El hombre,
como usuario, es el primer causante de los accidentes.
En el caso del ciclista, su carácter aleatorio,
su sensibilidad a los acontecimientos externos,
su capacidad de decisión y su influencia sobre el
ambiente y las maniobras, lo hacen causante (y víctima)
de la mayoría de los accidentes. El ciclista, como
usuario de la vía pública, tiene unas características
diferentes a las del peatón y el automovilista,
pues tiende a evitar o franquear las rampas, los
rodeos, la climatología adversa, los malos pavimentos
y en general todo obstáculo que se encuentre en
su recorrido. Generalmente aceptan mal la reglamentación
y los códigos, puesto que en la vía pública encuentran
demasiados condicionantes para realizar su viaje.
b) La bicicleta
constituye un medio de transporte frágil, en el
que poco a poco se están consiguiendo avances. Los
más actuales están relacionados con los neumáticos,
frenos, reflectores y otros equipos de seguridad.
c) En cuanto al pavimento,
la bicicleta es un vehículo extremadamente sensible
a los baches, las ondulaciones, las fisuras y el
“stepping”, es decir, escalonamiento de la superficie
de rodadura, puesto que el ciclista percibe directamente
las vibraciones que todos estos problemas ocasionan.
Este hecho se complica más cuando el pavimento está
húmedo, pues disminuye la estabilidad y aumenta
la distancia de parada.
d) La meteorología
es un factor difícil de prever o evitar y determinante
para el riesgo. Se trata de una circunstancia que,
como ya se ha citado, puede persuadir o disuadir
del uso de la bicicleta.
La accidentalidad
en el transporte ciclista es, en general, elevada en
aquellos casos en que no se ha tratado convenientemente
la seguridad del carril bici, la señalización y otros
factores como los programas de información y de educación
vial.
Los datos al respecto suelen ser parciales o sesgados,
puesto que no separan las causas ajenas a la bicicleta
y, en general, anteriores al diseño o definición del
carril bici. Se puede asegurar que los datos oficiales
sólo son una parte de la accidentalidad real.
En España, la evolución de la accidentalidad general
ha seguido una tendencia sinusoidal. Sin embargo, aunque
en los últimos años ha existido un incremento tangible
del tráfico ciclista, al tener en cuenta el aumento
en elevada proporción del parque automovilístico y la
escasa participación de peatones y otros usuarios de
la carretera en la accidentalidad general, se puede
deducir que la siniestralidad ciclista sigue una tendencia
anual al alza.
El riesgo al accidente se configura así como uno de
los grandes retos para la recuperación del ciclismo
urbano.
-
Capacidad
de carga:
La capacidad de carga de la bicicleta, aún siendo muy
inferior a la del automóvil, no es desdeñable. Se puede
considerar que, disponiendo de los accesorios adecuados,
una bicicleta puede cargar con 8 kg de peso, lo que
parece muy admisible para viajes de motivo compras y
estudios.
Todo ello ha quedado corroborado en ciudades como Heoten
(Holanda) en donde el 52% de los viajes por motivo compras
se efectúan en bicicleta.
No se debe olvidar que las actuales tendencias urbanas,
con la implantación de grandes superficies de consumo
en zonas periféricas a los núcleos urbanos, implican
la concentración de las compras en el tiempo y en un
espacio alejado, todo lo cual, unido a la limitada capacidad
de carga, incide de forma negativa en el uso de la bicicleta.
-
Peligro
de robo:
La facilidad de robo de las bicicletas es superior a
la de otro tipo de vehículos, por tratarse de un objeto
fácilmente escamoteable y difícil de identificar.
Existen medios técnicos para paliar este problema mediante
dispositivos de aparcamiento, de forma que la bicicleta
quede sujeta por dos puntos y que además sea posible
bloquear el bastidor. Se pueden emplear también armarios
para bicicletas (garajes individuales). Esta solución,
aún siendo la más segura, es también la más cara.
El peligro de robo, sobre todo en los estacionamientos,
dependerá de si se trata de estacionamientos para larga
o corta duración. En este último caso, el riesgo de
robo disminuye al existir un flujo continuo de usuarios
y por tanto un “control público”. En aquellos estacionamientos
de larga duración, por ejemplo estaciones de ferrocarril,
intercambiadores de transporte, escuelas, zonas de recreo,
piscinas, zonas deportivas, grandes industrias o comercios,
se recomienda ir hacia soluciones como grandes superficies
visibles desde grandes distancias, vigilancia especial
o la ya mencionada anteriormente, garajes individuales.
No se debe olvidar que el riesgo de robo determina un
sobrecoste para el ciclista que puede disuadir del uso
de la bicicleta.
.
B)
Derivados
del desarrollo de la ciudad
El planeamiento de una red
ciclista en una ciudad tropieza con situaciones que nada
tienen que ver, ni con las características del ciclista,
ni con las del vehículo, sino con factores derivados del
desarrollo y la evolución de la propia ciudad: parque de
vehículos existente, modelos de transporte, estructura urbana
(diseño del viario y ubicación de los centros atractores
de viajes), gestión del tráfico desarrollado en la ciudad
y la propia idiosincracia o “modus vivendi” del residente
urbano (factores culturales).
- Estructura urbana:
Las ciudades clásicas de nuestro país adoptan en su estructura
urbana diferentes configuraciones morfológicas que facilitan,
en mayor o menor grado, la integración del tráfico ciclista.
Las formas urbanas suelen seguir los siguientes esquemas:
- - Cuadricular
-
- - Radial
- - Anular
- - Lineal
- - Combinación
de las anteriores
- Las ciudades clásicas
de la antigüedad adoptaron frecuentemente formas
cuadradas. Actualmente también se ha adoptado
la forma de malla en ciudades contemporáneas como
es el caso de New York y Barcelona.
La forma radial, en las que existe un foco con
sentido centralizador, es la que más problemas
crea en nuestras ciudades, por la congestión que
se produce por el tráfico motorizado. Es también
una forma urbana en la que la bicicleta tiene muchas posibilidades
por su inocuidad ambiental y su nula contaminación
para los residentes y cascos antiguos, donde el trazado
viario, generalmente estrecho, no suele ser idóneo
para el paso de vehículos motorizados.
La forma anular deriva a recorridos adicionales
innecesarios y para el tráfico ciclista no suele
ser una forma aceptable, puesto que éste, es muy
reacio a los rodeos. El ciclista busca siempre el camino
más corto, sobre todo en planta.
La alternativa lineal es óptima para trazados
ciclistas siempre y cuando las pendientes longitudinales
lo permitan. La aplicación más aconsejable
de los esquemas lineales se produce normalmente en zonas
de recreo y esparcimiento, donde actualmente la bicicleta
está teniendo un auge importante. De hecho, las
soluciones lineales eficaces se aplican a lo largo de
zonas de especial interés paisajístico,
en donde el uso de la bicicleta puede incluso imponerse
con exclusividad al uso de otro modo, como por ejemplo
a lo largo de las playas o litorales, a lo largo de los
ríos, zonas boscosas, canales naturales o artificiales
o infraestructuras lineales como ferrocarriles, carreteras,
vías de servicio, etc.
Como ya se ha citado en ocasiones anteriores, la distancia
es un factor condicionante, esencial en la circulación
ciclista. En este sentido, es fácil deducir que
la potencialidad de tráfico ciclista sea superior
en ciudades de tamaño medio donde la accesibilidad
a los puntos atractores del tráfico es mejor.
El desarrollo urbano de una ciudad se traduce, de forma
general, en una estructura de la red viaria con una morfología
y características que condicionan la viabilidad
de la implantación de un carril bici, así
como su tipología: segregado o integrado con otros
tráficos motorizados o peatonales.
- Modelo de transporte:
Para el conocimiento de la problemática de un plan
ciclista en una ciudad dada se requiere conocer detalladamente
la estructura de la ciudad, tanto de forma cualitativa
como cuantitativa.
Es preciso estudiar la red ciclista considerando la necesidad
de su integración con la red de transportes global
de la ciudad. Asimismo, se debe insistir en que una red
de tráfico ciclista (conjunto de carriles bici)
no debe nunca planificarse de forma separada del resto
del tráfico individual y colectivo, pues en muchas
fases puede y debe existir un complemento de la red ciclista
con la red local, mediante los diversos sistemas de aparcamientos
disuasorios para el transbordo con otro modo (park
and ride o bike and ride).
El caso ideal de modelo de transporte urbano es aquél
en el que coexisten sin conflictos los distintos transportes
públicos y urbanos de la red. De hecho, cada situación
de transporte, desplazamiento o viaje deberá adaptarse
a unas condiciones físicas y ambientales dadas,
no buscando nunca suplantar un transporte por otro, cuando
las condiciones no admitan la simultánea intervención
de dos sistemas diferentes de velocidad y operatividad.
La existencia de un transporte público de calidad
influye y, de hecho, compite con el uso de la bicicleta
en algunos viajes. La rentabilidad, calidad de la información
en cuanto a frecuencias, destinos y publicidad del transporte
público, puede disuadir del uso de la bicicleta
en ciertos casos.
De las experiencias llevadas a cabo en lugares como Amsterdam,
Friburgo y Karlsruhe, donde tanto el ciclismo como el
transporte público han sido fuertemente potenciados,
se deduce que no es cierto que la existencia de un buen
transporte público implique necesariamente un menor
uso de la bicicleta.
Otro condicionante derivado del modelo de transportes
existentes en la ciudad es la peligrosidad o el riesgo
que percibe el ciclista. Es muy importante recordar que
en la mayoría de las ciudades éste será
elevado, ya que la mayor parte de los viajes en bicicleta,
se desarrollarán en carriles bici integrados con
el resto de tráfico, tanto motorizado como peatonal.
- Gestión
del tráfico:
Dado que el espacio urbano para el transporte es limitado,
tanto los vehículos como los peatones y las bicicletas
compiten por este bien escaso, siendo la política
o gestión del tráfico la que determina el
reparto físico final del mismo.
Los enormes crecimientos de los modos del tráfico
motorizado ciertamente han tendido a incrementar el temor
de los ciclistas, especialmente cuando por lo general
este incremento de la motorización ha venido acompañado
con evidentes signos de una conducción agresiva.
Por otra parte, los ciclistas junto con los peatones pueden
beneficiarse, en gran medida, de las políticas
de restricción del tráfico motorizado. A
este respecto, es importante la moderación de la
velocidad en grandes zonas.
La situación total del tráfico: volúmenes,
niveles de congestión y velocidades, son decisorias
en el uso de la bicicleta como modo de transporte. La
adopción de medidas de reducción del tráfico,
bien a través de refuerzos policiales para vigilar
el cumplimiento de las normas, bien a través de
medidas para calmar el tráfico son
asimismo muy importantes en la percepción que el
ciclista tiene de la situación global.
- Factores culturales:
Los factores sociales y culturales de la población
parecen tener una clara influencia en los niveles de uso
de las bicicletas.
El hecho, por ejemplo, de que el ciclismo sea muy popular,
incluso entre la clase alta, en Dinamarca, incide hasta
el punto de que forma parte de la vida de los daneses,
en completo contraste con lo que ocurre en Estados Unidos,
donde muy pocos adultos desearían ser vistos conduciendo
su bicicleta en sus desplazamientos al trabajo.
Los niveles de uso de las bicicletas pueden estar influenciados
por la estructura del empleo. En ciudades como Swindou
y Crewe, se refleja la importancia de esquemas de turnos
en empleo. En ellas la bicicleta y el transporte público
fueron más utilizados para los desplazamientos
al trabajo que otros medios. Algunas veces, como en Winterthur,
Suiza, donde la localización del empleo es importante,
se ha estimulado el uso de la bicicleta; claro está
que se trata de un país donde existe una gran tradición
de ciclismo.
Zonas populosas de Norte América y el Oeste de
Europa son ahora conscientes de las desventajas que supone
el alto grado de dependencia del coche, por lo que la
aspiración de la propiedad de un vehículo
ha sido eliminada, estando cada vez más extendida
la idea de que la bicicleta proporciona mayor número
de ventajas y autonomía.
Las actitudes individuales hacia el uso de la bicicleta
se solapan con las actitudes sociales y culturales. Las
actitudes individuales están fuertemente influenciadas
por experiencias recientes, valores personales, hábitos
heredados y la adecuada información acerca de las
alternativas posibles.
La actitud personal hacia el uso de la bicicleta incluye
el esfuerzo de pedalear así como la propia vulnerabilidad
al fuerte tráfico y al robo. Estas desventajas
potenciales han sido contrarrestadas por parte de los
usuarios con factores como el divertimento, la mejora
de la salud, la independencia que da la bicicleta y el
hecho de que sea un modo barato.
En general, hay sociedades más orientadas al uso
del coche, como sucede en Estados Unidos, donde la bicicleta
como modo de transporte suele estar asociada a los niños,
y en el caso de los adultos, es asociada con situaciones
de recreo y deporte. Lo mismo ocurre en Francia, país
con una fuerte tradición del ciclismo deportivo
y de recreo, y en el que por otra parte se da un bajo
nivel de ciclismo diario, al estar la bicicleta asociada
a estas actividades.
Las actitudes individuales hacia el uso de la bicicleta
pueden ser cambiadas en pocos años. Por ejemplo,
la gente puede ser atraída al uso de la bicicleta
para recreo o esparcimiento por razones de salud y ello
puede derivar en el uso de la bicicleta para otros tipos
de viajes. Recientemente se ha constatado que razones
de moda, salud y bienestar en las políticas de
marketing han derivado en un cambio de actitud hacia el
uso de la bicicleta.
Por último mencionar que políticas oficiales
pueden ayudar a cambiar la actitud individual hacia el
uso de la bicicleta. Facilidades como la señalización
de las rutas ciclistas, la información o publicidad
sobre éstas y sus posibilidades contribuyen al
cambio de la actitud individual.
Tomado
de: "CARRIL-BICI: Manual de recomendaciones de
diseño, construcción, infraestructuras, señalización,
balizamiento, conservación y mantenimiento de ...",
Madrid: Ministerio de Interior-Dirección General
de Tráfico, 2001, pp 5-16)
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